La intriga de Encelado
Hay una pequeña luna que se encuentra girando en órbita más allá de los anillos de Saturno, la cual está repleta de promesas y, tal vez (sólo tal vez), de microbios.En una serie de sobrevuelos tentadoramente cercanos a dicha luna, cuyo nombre es "Encelado", la nave espacial Cassini, de la NASA, ha revelado que existen chorros de agua, los cuales hacen erupción desde lo que puede ser un enorme mar subterráneo. Estos chorros, que fluyen a través de grietas en la helada superficie de la luna, podrían llevar de regreso a una zona habitable que es excepcionalmente accesible en todo el sistema solar.
Más de 90 chorros de todos los tamaños, localizados cerca del polo sur de Encelado, están diseminando por todo el lugar, en forma de rocío, vapor de agua, así como partículas de hielo y compuestos orgánicos", afirma Carolyn Porco, una científica planetaria, que ha ganado diversos premios y que dirige el equipo científico que se ocupa de las imágenes en el proyecto de la nave espacial Cassini, de la NASA. "Cassini ha volado varias veces a través de este rocío y lo ha sometido a diversas pruebas. Ahora, hemos descubierto que, además del agua y del material orgánico, hay sal en las partículas de hielo. La salinidad es la misma que la de los océanos de la Tierra".
Las mediciones térmicas de las fisuras de Encelado han revelado temperaturas elevadas, de hasta -84,44 grados Celsius (-120 grados Fahrenheit o 190 Kelvin). "Si se suma todo el calor, de esas fisuras salen 16 gigavatios de energía térmica", dice Porco.
Ella cree que la pequeña luna, con su mar líquido subterráneo, su materia orgánica y una fuente de energía, quizás albergue la misma clase de vida que hallamos en ambientes similares aquí en la Tierra.
"La clase de elementos ecológicos que podría albergar Encelado podría ser similar a la que se encuentra en las profundidades de nuestro propio planeta. En las rocas volcánicas subterráneas de la Tierra, hay abundante calor y agua líquida. Los organismos en esas rocas se desarrollan gracias al hidrógeno (producido por reacciones que se dan entre el agua líquida y las rocas calientes) y al dióxido de carbono disponible, y fabrican metano, el cual se recicla para convertirse nuevamente en hidrógeno. Todo eso tiene lugar en ausencia absoluta de la luz solar o de cualquier cosa que sea producida por la luz solar".
Pero lo que hace que Encelado sea un sitio especial es que su zona habitable se ofrece como un lugar de fácil acceso.
"Está en erupción hacia el espacio, lugar en el cual podemos recolectar sus muestras. Suena alocado pero podría haber una lluvia de microbios esparciéndose sobre la superficie de este pequeño mundo. Al final, es el sitio más prometedor que conozco para llevar a cabo una búsqueda astrobiológica. Ni siquiera necesitamos raspar la superficie. Podemos volar a través del penacho y tomar muestras de él. O podemos posarnos sobre su superficie, mirar hacia arriba y sacar la lengua. Y ¡ahí está!, tenemos lo que vinimos a buscar".
El origen del calor de Encelado parece ser el mismo Saturno. Los investigadores afirman que el tirón gravitatorio de Saturno provoca que la forma de la luna cambie levemente todos los días a medida que se desplaza en órbita. Movimientos de deformación en su interior generan calor (como el calor que se siente en un aparato para sujetar papeles cuando se lo dobla hacia adelante y hacia atrás con rapidez).
"Pero la deformación producida por las mareas gravitatorias que tiene lugar ahora no es suficiente para justificar todo el calor que en la actualidad emana Encelado. Una manera de explicar este dilema es suponer que parte de ese calor observado hoy se estaba generando y almacenando internamente en el pasado".
Porco considera que la órbita de Encelado pudo haber sido mucho más excéntrica, y a mayor excentricidad, afirma la científica, mayor deformación producida por las mareas gravitatorias; esto da como resultado variaciones estructurales que producen el calor. En este escenario, el calor habría sido almacenado dentro de la pequeña luna mediante el derretimiento de parte del hielo para recargar el mar líquido.
"Ahora que la excentricidad de la órbita se ha reducido, el calor que emana del interior es una combinación del calor producido en la actualidad y también en el pasado. Pero como en el presente sale más calor que el que se produce, Encelado se encuentra en una etapa de enfriamiento y el agua líquida está convirtiéndose nuevamente en hielo. Existen modelos para mostrar que nunca se congela por completo verdaderamente; de modo que la excentricidad puede aumentar otra vez, dando inicio de nuevo al ciclo". Independientemente de lo que esté produciendo el calor, Porco tiene un plan de acción. Es simple:
"Debemos volver a Encelado y verificar".
Cielo profundo
Todos los objetos que se encuentran fueran del sistema solar se denominan objetos de cielo profundo, como las galaxias, las nebulosas, los cúmulos de estrellas, etc. A medida que estos objetos fueron siendo descubiertos, los astrónomos los incluyeron en distintos catálogos en los que incorporaban su descripción, como la magnitud, su posición, etc.
El catálogo más conocido es El Catálogo Messier, que es una lista de 110 objetos astronómicos realizada por el astrónomo francés Charles Messier y publicada en 1774 bajo el título Catálogo de Nebulosas y Cúmulos de Estrellas, que uno encuentra entre las estrellas fijas sobre el horizonte de París (en francés, Catalogue des Nébuleuses & des amas d'Étoiles, que l'on découvre parmi les Étoiles fixes sur l'horizon de Paris ). Messier se dedicaba a la búsqueda de cometas y la presencia de objetos difusos fijos en el cielo. Resultaba un problema en esa búsqueda ya que se podían confundir con cometas. Por este motivo, decidió recopilar una lista de posiciones de objetos difusos fijos para evitar confundirlos con posibles cometas. Los diferentes objetos se conocen por su número en el catálogo y se corresponden con objetos de muy distinto tipo como galaxias, nebulosas o cúmulos de estrellas. La galaxia de Andrómeda, por ejemplo, es el objeto M31 del catálogo Messier. Dado que Messier vivía en Francia la lista contiene únicamente objetos del hemisferio norte. La primera edición del catálogo contenía tan sólo 45 objetos (M1 a M45). La lista total de objetos incluye 110 objetos con (M1 a M110). El catálogo final fue publicado en 1781. Muchos de estos objetos siguen siendo conocidos por su número del catálogo Messier. Algunos son más conocidos por su nombre del catálogo NGC ( New General Catalogue ).
Otro de los catálogos más utilizados en astronomía es el New General Catalogue, conocido con el catálogo NGC. A este catálogo se le sumaron dos suplementos, conocidos como IC I e IC II. Todos los objetos que aparecen en este catálogo llevan como sufijo las siglas NGC o IC, seguidos de un número. Un catálogo menos conocido es el que elaboró el astrónomo Philibert Jacques Melotte, que consiste en un catálogo de cúmulos abiertos y llevan el sufijo de Mel.
Los diferentes objetos de cielo profundo pueden ser:
Galaxias
Una galaxia es un masivo sistema de estrellas, nubes de gas, planetas, polvo, materia oscura, y quizá energía oscura, unidos gravitacionalmente. La cantidad de estrellas que forman una galaxia es variable, desde las enanas hasta las gigantes estrellas. Formando parte de una galaxia existen subestructuras como las nebulosas, los cúmulos estelares y los sistemas estelares múltiples. Las galaxias tienen tres configuraciones distintas: elípticas, espirales e irregulares. Una descripción algo más detallada, basada en su apariencia, es la provista por la secuencia de Hubble, propuesta en el año 1936. Este esquema, que sólo descansa en la apariencia visual, no toma en cuenta otros aspectos, tales como la tasa de formación de estrellas o la actividad del núcleo galáctico.
El catálogo más conocido es El Catálogo Messier, que es una lista de 110 objetos astronómicos realizada por el astrónomo francés Charles Messier y publicada en 1774 bajo el título Catálogo de Nebulosas y Cúmulos de Estrellas, que uno encuentra entre las estrellas fijas sobre el horizonte de París (en francés, Catalogue des Nébuleuses & des amas d'Étoiles, que l'on découvre parmi les Étoiles fixes sur l'horizon de Paris ). Messier se dedicaba a la búsqueda de cometas y la presencia de objetos difusos fijos en el cielo. Resultaba un problema en esa búsqueda ya que se podían confundir con cometas. Por este motivo, decidió recopilar una lista de posiciones de objetos difusos fijos para evitar confundirlos con posibles cometas. Los diferentes objetos se conocen por su número en el catálogo y se corresponden con objetos de muy distinto tipo como galaxias, nebulosas o cúmulos de estrellas. La galaxia de Andrómeda, por ejemplo, es el objeto M31 del catálogo Messier. Dado que Messier vivía en Francia la lista contiene únicamente objetos del hemisferio norte. La primera edición del catálogo contenía tan sólo 45 objetos (M1 a M45). La lista total de objetos incluye 110 objetos con (M1 a M110). El catálogo final fue publicado en 1781. Muchos de estos objetos siguen siendo conocidos por su número del catálogo Messier. Algunos son más conocidos por su nombre del catálogo NGC ( New General Catalogue ).
Otro de los catálogos más utilizados en astronomía es el New General Catalogue, conocido con el catálogo NGC. A este catálogo se le sumaron dos suplementos, conocidos como IC I e IC II. Todos los objetos que aparecen en este catálogo llevan como sufijo las siglas NGC o IC, seguidos de un número. Un catálogo menos conocido es el que elaboró el astrónomo Philibert Jacques Melotte, que consiste en un catálogo de cúmulos abiertos y llevan el sufijo de Mel.
Los diferentes objetos de cielo profundo pueden ser:
Galaxias
Una galaxia es un masivo sistema de estrellas, nubes de gas, planetas, polvo, materia oscura, y quizá energía oscura, unidos gravitacionalmente. La cantidad de estrellas que forman una galaxia es variable, desde las enanas hasta las gigantes estrellas. Formando parte de una galaxia existen subestructuras como las nebulosas, los cúmulos estelares y los sistemas estelares múltiples. Las galaxias tienen tres configuraciones distintas: elípticas, espirales e irregulares. Una descripción algo más detallada, basada en su apariencia, es la provista por la secuencia de Hubble, propuesta en el año 1936. Este esquema, que sólo descansa en la apariencia visual, no toma en cuenta otros aspectos, tales como la tasa de formación de estrellas o la actividad del núcleo galáctico.
Las galaxias elípticas (desde Eo a E7) se encuentran entre las galaxias más grandes que existen; tanto su tamaño como su brillo es mucho mayor que el de las galaxias espirales. Pueden adoptar diferentes formas: desde un diseño claramente elíptico hasta perfectamente redonda u oval. Contienen muchas estrellas viejas y un escaso número de estrellas jóvenes, gas y polvo. La más importante de todas las galaxias de este grupo es la gigantes M87, también llamada Virgo A.
Las galaxias espirales (S0, desde Sa a Sc y desde SBa a SBc) muestran una forma de disco por lo general achatado, rodeado de sombras que dibujan una o varias espirales. Están formadas por algunas estrellas viejas, situadas hacia la zona central de la espiral, y por numerosas estrellas jóvenes, que se encuentran en los brazos de la espiral. Allí también hay mucho gas y polvo que, con el tiempo, se condensa, dando lugar a nuevas estrellas. Pueden presentar diferentes números de vueltas o enrollamiento; algunas son muy apretadas y otras, como la Vía Láctea, son más bien holgadas, o lo que es lo mismo, sus brazos se expanden sobre una gran extensión. Un buen ejemplo es la galaxia de Andrómeda, que dada su cercanía, en buenas condiciones, puede ser observada a simple vista.
Queda un tercer grupo, las galaxias irregulares. Estas galaxias son las más pequeñas y no presentan forma organizada, como las espirales o las elípticas. Las dos galaxias irregulares más conocidas son La Gran Nube de Magalleanes y La Pequeña Nube de Magallanes, ambas visibles a simple vista pero solo desde el hemisferio sur, o latitudes norte muy bajas, dada su cercanía a polo sur celeste.
Gracias a los modernos aparatos con que cuenta la Astronomía actualemente, ha sido posible registrar por otras vías la actividad producida por las galaxias. Gracias a este tipo de observación se han encontrado los objetos más curiosos del universo, entre ellos las galaxias activas:
Las radiogalaxias, que están formadas por don centros emisores de energía, llamados lóbulos, separados por una distancia tan enorme que la galaxia elíptica que la galaxia elíptica que se encuentra equidistante a ambos, es apenas percepcitble. Sin embargo, según parece, esta pequeña galaxia es la que ha expulsado la materia que ha formado los lóbulos. Las radiogalaxias tienen un tamaño descomunal.
Las galaxias Seyfert tienen un núcleo activo tan intenso y brillante, que, al ser observado por telescopio, éste se ve como un pequeño punto. Para observar la galaxia completa es necesario someterla a una alta exposición fotográfica y es que el centro de la galaxia tiene un brillo equiparable al del resto de la formación.
Los quásares son otro tipo de galaxias activas. Se perciben como una estrella brillante, pero lo importante es que se hallan a unas distancis increíblemente elevadas y se están alejando. Para dar una idea de su intensidad, basta con señalar que uno de estos objetos puede emitir más energía que la que emite toda la Vía Láctea. Para que esto suceda, su masa debe se inmensa. Son los objetos más distantes del universo conocido
Las galaxias espirales (S0, desde Sa a Sc y desde SBa a SBc) muestran una forma de disco por lo general achatado, rodeado de sombras que dibujan una o varias espirales. Están formadas por algunas estrellas viejas, situadas hacia la zona central de la espiral, y por numerosas estrellas jóvenes, que se encuentran en los brazos de la espiral. Allí también hay mucho gas y polvo que, con el tiempo, se condensa, dando lugar a nuevas estrellas. Pueden presentar diferentes números de vueltas o enrollamiento; algunas son muy apretadas y otras, como la Vía Láctea, son más bien holgadas, o lo que es lo mismo, sus brazos se expanden sobre una gran extensión. Un buen ejemplo es la galaxia de Andrómeda, que dada su cercanía, en buenas condiciones, puede ser observada a simple vista.
Queda un tercer grupo, las galaxias irregulares. Estas galaxias son las más pequeñas y no presentan forma organizada, como las espirales o las elípticas. Las dos galaxias irregulares más conocidas son La Gran Nube de Magalleanes y La Pequeña Nube de Magallanes, ambas visibles a simple vista pero solo desde el hemisferio sur, o latitudes norte muy bajas, dada su cercanía a polo sur celeste.
Gracias a los modernos aparatos con que cuenta la Astronomía actualemente, ha sido posible registrar por otras vías la actividad producida por las galaxias. Gracias a este tipo de observación se han encontrado los objetos más curiosos del universo, entre ellos las galaxias activas:
Las radiogalaxias, que están formadas por don centros emisores de energía, llamados lóbulos, separados por una distancia tan enorme que la galaxia elíptica que la galaxia elíptica que se encuentra equidistante a ambos, es apenas percepcitble. Sin embargo, según parece, esta pequeña galaxia es la que ha expulsado la materia que ha formado los lóbulos. Las radiogalaxias tienen un tamaño descomunal.
Las galaxias Seyfert tienen un núcleo activo tan intenso y brillante, que, al ser observado por telescopio, éste se ve como un pequeño punto. Para observar la galaxia completa es necesario someterla a una alta exposición fotográfica y es que el centro de la galaxia tiene un brillo equiparable al del resto de la formación.
Los quásares son otro tipo de galaxias activas. Se perciben como una estrella brillante, pero lo importante es que se hallan a unas distancis increíblemente elevadas y se están alejando. Para dar una idea de su intensidad, basta con señalar que uno de estos objetos puede emitir más energía que la que emite toda la Vía Láctea. Para que esto suceda, su masa debe se inmensa. Son los objetos más distantes del universo conocido
Cúmulos estelares
Se trata de agrupaciones de estrellas que se mueven en conjunto, atraídas entre sí por su gravedad mutua. Se dividen en cúmulos globulares y en cúmulos abiertos.
Los cúmulos globulares son agrupaciones densas de centenares de miles o millones de estrellas viejas, mientras que los cúmulos abiertos contienen generalmente centenares o millares de estrellas jóvenes o de edad intermedia. Los cúmulos abiertos son disgregados a lo largo del tiempo por su interacción gravitatoria con nubes moleculares en su movimiento por la galaxia mientras que los cúmulos globulares, más densos, son más estables frente a su disgregación.
Los cúmulos abiertos suelen encontrarse en los brazos espirales de las galaxias, el más famoso de este tipo es el cúmulo de las Pléyades (M45, en Tauro).
Los cúmulos globulares se distribuyen en forma de disco o de halo alrededor de una galaxia.
Estrellas
Y por último, como integrantes de los objetos de cielo profundo, nos quedan las estrellas, a las que dedicamos un capítulo a parte.
Se trata de agrupaciones de estrellas que se mueven en conjunto, atraídas entre sí por su gravedad mutua. Se dividen en cúmulos globulares y en cúmulos abiertos.
Los cúmulos globulares son agrupaciones densas de centenares de miles o millones de estrellas viejas, mientras que los cúmulos abiertos contienen generalmente centenares o millares de estrellas jóvenes o de edad intermedia. Los cúmulos abiertos son disgregados a lo largo del tiempo por su interacción gravitatoria con nubes moleculares en su movimiento por la galaxia mientras que los cúmulos globulares, más densos, son más estables frente a su disgregación.
Los cúmulos abiertos suelen encontrarse en los brazos espirales de las galaxias, el más famoso de este tipo es el cúmulo de las Pléyades (M45, en Tauro).
Los cúmulos globulares se distribuyen en forma de disco o de halo alrededor de una galaxia.
Estrellas
Y por último, como integrantes de los objetos de cielo profundo, nos quedan las estrellas, a las que dedicamos un capítulo a parte.
El catálogo Messier




